Familias, vecinos y miembros de la comunidad religiosa participaron en una Eucaristía por la Esperanza y la Reconstrucción, mientras continúan los trabajos de recuperación del histórico recinto iquiqueño.
La comunidad iquiqueña conmemoró dos años del incendio que destruyó el Templo San Antonio de Padua y el Convento Franciscano, construcciones que reunían más de 120 años de historia, patrimonio e identidad regional.
El siniestro ocurrió el 11 de octubre de 2024, cerca de las 15:00 horas, y consumió en pocos minutos ambos inmuebles. La tragedia afectó a numerosas familias y dejó una profunda huella en la ciudad, debido al valor religioso, histórico y comunitario del recinto.
Durante estos dos años, voluntarios y feligreses han trabajado en la limpieza del terreno, la recuperación del jardín interior y la habilitación de espacios para mantener activa la vida comunitaria. Las reuniones también han permitido avanzar en la organización de las etapas técnicas y operativas necesarias para concretar la reconstrucción.
La conmemoración se realizó con una Eucaristía por la Esperanza y la Reconstrucción, actividad que reunió a familias, vecinos e integrantes de la comunidad franciscana en el lugar donde se emplazaba el antiguo templo.
Durante la ceremonia se pidió por la reconstrucción física y espiritual del recinto, además de la unidad y fraternidad de la comunidad. El objetivo planteado no se limita a levantar nuevamente la infraestructura, sino también a recuperar un espacio de encuentro abierto para Iquique y la Región de Tarapacá.
El proceso que viene requerirá la participación de instituciones públicas, el sector privado y la ciudadanía, tanto para financiar como para ejecutar las obras definitivas. Mientras tanto, el terreno continúa siendo un lugar de memoria y trabajo comunitario.
La comunidad franciscana reiteró su compromiso con la recuperación del templo y llamó a mantener activa la solidaridad de la ciudad para que el espacio vuelva a ponerse de pie y preserve parte de la historia e identidad de Iquique.



