La propuesta obtuvo 28 votos a favor, tres en contra y cinco abstenciones. El proyecto busca modificar las exigencias para partidos políticos y candidaturas independientes.
La Sala del Senado aprobó el informe de la Comisión Mixta que resolvió las diferencias entre ambas cámaras respecto de la reforma al sistema político. La iniciativa obtuvo 28 votos a favor, tres en contra y cinco abstenciones.
El proyecto busca promover una mayor gobernabilidad y representatividad del sistema político mediante modificaciones a distintas normas legales. Entre sus principales disposiciones contempla nuevas exigencias para la formación y el financiamiento de los partidos, además de un reconocimiento legal para los comités parlamentarios.
La propuesta establece que los partidos políticos deberán contar con presencia en al menos ocho regiones y reunir afiliados equivalentes al 0,3% del padrón electoral definitivo en cada una de ellas. Las colectividades actualmente constituidas tendrán un plazo de 18 meses para actualizar sus militancias conforme a estos requisitos.
En el caso de las candidaturas independientes, estas no podrán superar el 50% de las postulaciones que un partido presente para la Cámara de Diputadas y Diputados o el Senado. Además, las firmas necesarias para respaldar dichas candidaturas deberán calcularse sobre la totalidad del padrón electoral y no sobre los resultados de elecciones anteriores.
Durante la tramitación también hubo diferencias en torno a una norma que exige que las declaraciones de principios de los partidos condenen explícitamente los sistemas totalitarios y la violencia como método de acción política. La Comisión Mixta acordó incorporar este apartado.
Con la aprobación del Senado, solo resta que la Cámara de Diputadas y Diputados vote el informe para que la reforma pueda ser despachada por el Congreso. Durante el debate, algunos senadores valoraron las modificaciones, mientras otros cuestionaron el diagnóstico del proyecto y señalaron que la solución se concentra en el número de militantes, sin abordar aspectos como la disciplina parlamentaria o la calidad de las propuestas.



