Richard Vilches y Thiago Mamani, los dos alumnos del establecimiento rural de Huara, compartieron cómo viven las celebraciones de septiembre y el valor que tienen los bailes y expresiones culturales de Tarapacá.
Las Fiestas Patrias se viven con un sello propio en la Escuela de Sotoca, establecimiento ubicado en la comuna de Huara, a 135 kilómetros de Pozo Almonte y a más de 3.100 metros sobre el nivel del mar. En esta localidad precordillerana, la comunidad educativa pone en valor las tradiciones nacionales y la identidad cultural aymara.
La encargada de la escuela, Lily Conajagua, lidera el proceso formativo de sus dos únicos estudiantes: Richard Vilches, de 3° básico, y Thiago Mamani, de 2° básico. Ambos compartieron sus experiencias y el entusiasmo con que participan en las actividades del mes de la patria.
Richard Vilches señaló que su momento favorito de estas celebraciones son los bailes. “Me gusta la cueca central, la nortina y el Cachimbo. Además, en estas Fiestas Patrias pude aprender que la primera Junta de Gobierno se creó en 1810”, relató.
El estudiante también destacó la importancia de que las distintas culturas estén presentes en las celebraciones. “Es muy importante que todas las culturas estén representadas en estas celebraciones, porque me siento orgulloso de ser aymara”, afirmó.
Por su parte, Thiago Mamani manifestó su especial interés por el Cachimbo de Tarapacá, baile tradicional originado en las primeras décadas del siglo XIX. El alumno también contó que durante septiembre aprendió la canción “Banderita Chilena” y valoró la posibilidad de conocer poemas, música y bailes tradicionales.
La experiencia de la Escuela de Sotoca refleja cómo las Fiestas Patrias adquieren un significado particular en los distintos territorios del Tamarugal. A través del aprendizaje participativo y el resguardo de sus tradiciones, la comunidad educativa fortalece la identidad local y nacional, incorporando las raíces originarias en una celebración inclusiva y significativa.



