Revisar los dulces, elegir disfraces adecuados, probar el maquillaje con anticipación y reforzar la higiene dental son algunas medidas para prevenir accidentes y problemas de salud en niños.
El consumo de dulces, el uso de disfraces y la aplicación de maquillaje pueden implicar riesgos para los niños durante la celebración de Halloween, que se realiza cada 31 de octubre. Entre los principales peligros se encuentran los atragantamientos, las alergias alimentarias, la irritación de la piel y la aparición de caries.
Antes de comprar un disfraz, se recomienda revisar que el etiquetado esté en español, que indique la edad sugerida y que incluya las advertencias de seguridad. También es importante preferir materiales resistentes al fuego y probar el atuendo completo, incluidos los zapatos, para verificar que permita caminar, respirar y moverse con comodidad.
Las máscaras deben dejar expuestas la boca y las fosas nasales para facilitar una adecuada respiración. Además, el disfraz debe ajustarse correctamente y ser acorde con la temperatura del día, evitando prendas demasiado gruesas o peludas si se esperan altas temperaturas, debido al riesgo de sudoración excesiva y deshidratación.
En el caso del maquillaje, se aconseja optar por productos que indiquen ser hipoalergénicos y probarlos en una pequeña zona del brazo entre 24 y 48 horas antes. Si existe irritación, una enfermedad cutánea o antecedentes de alergia, lo más recomendable es no utilizarlo. Ante señales como dificultad para respirar o aumento de volumen en la zona aplicada, se debe consultar a un especialista.
Los menores de cinco años no deberían consumir dulces pequeños que puedan provocar una obstrucción. También es necesario descartar productos abiertos, con envoltorios sospechosos o en mal estado, además de revisar sus ingredientes por la posible presencia de alérgenos como maní y soya. Para controlar el consumo de azúcar, se recomienda fraccionar las porciones, evitar los dulces pegajosos y mantener una adecuada higiene bucal, especialmente antes de dormir, utilizando pastas dentales fluoradas según las necesidades de cada niño.



