El académico de la Universidad Arturo Prat, con más de 40 años de experiencia estudiando los fenómenos de El Niño y La Niña, abordó las consecuencias del calentamiento del océano Pacífico, advirtiendo sobre posibles temperaturas extremas en Iquique y la provincia del Tamarugal, cambios en los ecosistemas marinos y la necesidad de fortalecer las medidas de prevención.
Durante una extensa entrevista en el programa La Voz de Tarapacá, de Radio La Mega 102.7 FM, conducido por Marcelo López, el doctor en Oceanografía y académico de la Universidad Arturo Prat, Rosalino Fuenzalida, analizó el comportamiento del fenómeno de El Niño y las posibles consecuencias que puede provocar en el norte de Chile y otras regiones del planeta.
El especialista, quien ha dedicado más de cuatro décadas a investigar los fenómenos climáticos asociados al océano Pacífico, explicó que el calentamiento de las aguas puede producir importantes alteraciones en las condiciones atmosféricas, la actividad pesquera, la biodiversidad marina y la vida cotidiana de las personas.
Durante la conversación recordó que existen distintas manifestaciones de El Niño, entre ellas el denominado Niño costero, que afecta principalmente las aguas próximas a Ecuador y el norte de Perú, y el Niño canónico, que se desarrolla en el Pacífico ecuatorial y tiene repercusiones climáticas de alcance mundial.
Fuenzalida explicó que estos eventos están relacionados con el desplazamiento de aguas cálidas a través del océano, incluyendo las denominadas ondas Kelvin ecuatoriales, que al llegar al continente americano pueden propagarse por las costas.
En el caso de Chile, destacó la influencia de la corriente de Humboldt, que transporta aguas frías desde el sur y contribuye a moderar las temperaturas oceánicas del litoral.
Sin embargo, advirtió que el calentamiento global constituye un factor adicional, debido a que los océanos ya presentan temperaturas elevadas que pueden intensificar algunos de los efectos asociados a los fenómenos climáticos.
Posibles temperaturas de hasta 40 grados en el interior de Tarapacá
Uno de los aspectos que generó mayor preocupación durante la entrevista fue la posibilidad de enfrentar olas de calor con temperaturas significativamente superiores a las habituales para la región.
De acuerdo con las estimaciones expuestas por el investigador, durante episodios de calor extremo las temperaturas podrían alcanzar aproximadamente los 30 grados Celsius en sectores costeros de Iquique y llegar hasta los 40 grados en localidades del interior, especialmente en la provincia del Tamarugal, incluyendo sectores como Pica.
El especialista explicó que el océano cumple una función fundamental como regulador térmico del planeta, ya que absorbe y libera energía de manera gradual. No obstante, cuando las aguas presentan un calentamiento considerable, pueden producirse modificaciones en la interacción entre el océano y la atmósfera.
En este contexto, manifestó que una de sus principales preocupaciones son las consecuencias de las altas temperaturas sobre la salud de la población.
El académico enfatizó la necesidad de proteger especialmente a los adultos mayores y a quienes presentan enfermedades cardiovasculares, hipertensión u otras condiciones que pueden aumentar su vulnerabilidad frente a episodios de calor intenso.
Asimismo, planteó la importancia de desarrollar campañas preventivas, informar oportunamente a la comunidad y establecer protocolos que permitan enfrentar este tipo de emergencias.
¿Podrían repetirse las lluvias, los fuertes vientos y las tormentas de arena en Iquique?
Otra de las principales inquietudes planteadas durante la entrevista estuvo relacionada con la posibilidad de que se repitan episodios de precipitaciones, fuertes vientos y tormentas de arena como los registrados anteriormente en distintos sectores del norte del país.
Fuenzalida explicó que las condiciones geográficas de Iquique tienen una influencia importante en la distribución de la nubosidad y en el comportamiento de algunos fenómenos meteorológicos.
Mencionó especialmente los sectores de Bajo Molle y Punta Rojas, donde las características del relieve pueden favorecer la acumulación de nubosidad.
Según sus observaciones, determinadas condiciones atmosféricas podrían generar precipitaciones débiles en sectores del litoral, incluyendo algunas caletas ubicadas al norte y sur de la ciudad.
Sin embargo, manifestó que su preocupación no se concentra exclusivamente en las lluvias, sino también en la posibilidad de que se presenten fenómenos asociados a fuertes vientos y ráfagas.
En este sentido, destacó la importancia de ampliar la red de estaciones meteorológicas de la región, con el propósito de contar con información más precisa sobre las condiciones climáticas de distintos sectores.
Durante la conversación mencionó los registros de estaciones ubicadas en el sector de Huayquique y en el aeropuerto, además de iniciativas destinadas a incorporar nuevos puntos de monitoreo.
Riesgo de aluviones y acumulación de sedimentos en las quebradas
Consultado directamente sobre la posibilidad de nuevos aluviones, el oceanógrafo explicó que estos fenómenos no dependen únicamente de la cantidad de agua caída durante una precipitación.
El académico detalló que los movimientos de masa pueden estar relacionados con procesos que comienzan mucho antes de las lluvias, incluyendo el desprendimiento de rocas provocado por movimientos sísmicos y la acumulación progresiva de materiales en las quebradas.
Posteriormente, cuando se producen precipitaciones suficientemente intensas, el agua puede arrastrar esos sedimentos y generar desplazamientos de material hacia sectores poblados o caminos.
Por esta razón, destacó la importancia de estudiar las quebradas, conocer las características del terreno y evaluar medidas de prevención y manejo de los sedimentos acumulados.
Si bien durante la entrevista no consideró los aluviones como su principal preocupación inmediata para Iquique, enfatizó que este tipo de amenazas debe mantenerse bajo observación.
Calentamiento del mar podría afectar a la pesca artesanal e industrial
El impacto del fenómeno de El Niño sobre los recursos marinos fue otro de los temas centrales de la conversación.
Fuenzalida explicó que el aumento de la temperatura del océano puede modificar la distribución de distintas especies, provocando su desplazamiento hacia zonas más alejadas de la costa o hacia sectores donde encuentren condiciones más favorables.
Esta situación puede afectar directamente a los pescadores artesanales e industriales, quienes deben recorrer mayores distancias para encontrar los recursos, aumentando el consumo de combustible y los costos de operación.
El académico también abordó las alteraciones que pueden experimentar los ecosistemas marinos, incluyendo mortalidad de peces, aves y mamíferos marinos, además de cambios en la disponibilidad de alimento.
En ese contexto, explicó que algunas especies podrían acercarse temporalmente a sectores costeros en busca de recursos.
Durante la entrevista también se mencionó la posibilidad de que especies como los tiburones modifiquen temporalmente su distribución como consecuencia de los cambios de temperatura del mar.
El especialista señaló que estos desplazamientos pueden ser transitorios, aunque ello no significa que exista una amenaza confirmada para las playas de la región.
Marea roja: especialista pide fortalecer el monitoreo en el norte del país
Uno de los temas que despertó especial interés fue la posibilidad de que se presenten episodios de marea roja en las costas de Tarapacá.
Fuenzalida explicó que las floraciones algales nocivas, algunas de las cuales producen toxinas peligrosas para la salud, han tenido históricamente una mayor presencia en sectores del sur del país.
Sin embargo, advirtió que las regiones del norte no deben quedar fuera de los programas de vigilancia y monitoreo.
Durante la conversación mencionó antecedentes sanitarios relacionados con la presencia de organismos de interés para la vigilancia en el sector de Pisagua, destacando la importancia de investigar oportunamente este tipo de situaciones.
El investigador planteó que el desplazamiento de masas de agua y organismos marinos hace necesario mantener una observación permanente, para identificar posibles cambios en la distribución de especies potencialmente tóxicas.
Asimismo, valoró la labor de la autoridad sanitaria y manifestó su preocupación por los tiempos que podrían requerir los análisis de muestras, señalando que una detección oportuna es fundamental para proteger a la población.
En este sentido, insistió en que las medidas preventivas y el monitoreo son preferibles a reaccionar cuando ya se ha producido una emergencia.
Precipitaciones en Antofagasta e incendios forestales en la zona central
El especialista también se refirió a los efectos que pueden producir los sistemas atmosféricos cargados de humedad en otras regiones del país.
Explicó que determinados ríos atmosféricos pueden transportar grandes cantidades de vapor de agua y generar precipitaciones al interactuar con la cordillera de los Andes.
En este contexto, mencionó la posibilidad de que la Región de Antofagasta enfrente episodios importantes de lluvias, dependiendo del desplazamiento y las características de los sistemas atmosféricos.
Otro de los riesgos abordados durante la entrevista fue el aumento de las condiciones favorables para incendios forestales en sectores de la zona central y sur del país.
Fuenzalida explicó que las precipitaciones pueden favorecer inicialmente el crecimiento de vegetación, pero posteriormente, con el aumento de las temperaturas y la disminución de la humedad, ese material vegetal puede secarse y transformarse en combustible para los incendios.
El investigador señaló que esta relación entre las lluvias, el crecimiento de la vegetación y su posterior sequedad debe considerarse dentro de las estrategias de prevención.
El océano como regulador del clima mundial
Durante la entrevista, el académico profundizó en la influencia que tiene el océano sobre el sistema climático del planeta.
Explicó que los mares almacenan una enorme cantidad de energía, liberándola gradualmente hacia la atmósfera y contribuyendo a regular las temperaturas.
Sin embargo, cuando se producen calentamientos intensos, pueden modificarse los patrones de circulación atmosférica y de humedad, con efectos sobre distintas regiones del mundo.
En ese sentido, mencionó episodios de temperaturas extremas, intensas precipitaciones y otros fenómenos meteorológicos registrados en diferentes continentes.
El investigador también recordó eventos históricos de El Niño, incluyendo el ocurrido entre 1877 y 1878, asociado a graves consecuencias climáticas y sociales en distintas partes del planeta.
Con estos antecedentes, destacó la importancia de estudiar la evolución de los fenómenos oceánicos y su interacción con el cambio climático.
Recomienda cuidar el agua y mantener elementos básicos para emergencias
Hacia el final de la conversación, Fuenzalida insistió en la importancia de preparar a las familias para enfrentar situaciones climáticas extremas.
Entre sus recomendaciones destacó el cuidado del agua potable, la necesidad de mantener reservas básicas y contar con una mochila de emergencia con elementos esenciales.
Asimismo, subrayó la importancia de que las personas se informen a través de canales oficiales, especialmente cuando se anuncien episodios de calor intenso o condiciones meteorológicas adversas.
El especialista manifestó que la prevención debe considerar especialmente a los adultos mayores y a quienes presentan condiciones de salud que pueden agravarse durante las olas de calor.
También recalcó la responsabilidad que tienen los municipios, los organismos públicos y las instituciones de emergencia en la difusión de información y la preparación de la comunidad.
Destaca trabajo de instituciones y participación de la comunidad científica
Finalmente, el académico valoró las reuniones, seminarios y mesas de trabajo que se realizan para estudiar estos fenómenos y mejorar la capacidad de respuesta de las instituciones.
Fuenzalida destacó que la coordinación entre investigadores, autoridades y organismos especializados es fundamental para comprender los posibles riesgos y adoptar medidas oportunas.
Asimismo, confirmó su participación en actividades académicas internacionales orientadas al intercambio de conocimientos científicos.
La entrevista permitió abordar distintas dimensiones del fenómeno de El Niño, desde el calentamiento del océano y sus consecuencias sobre la pesca, hasta las posibles olas de calor, las precipitaciones, los riesgos naturales y los desafíos de preparación que enfrenta la Región de Tarapacá.
La principal preocupación expresada por el oceanógrafo fue la necesidad de anticiparse a las olas de calor, proteger a la población más vulnerable y fortalecer la preparación de la comunidad frente a los posibles efectos de los eventos climáticos extremos.



