La Subsecretaría del Medio Ambiente detectó 1.539 equipos almacenados tras el vencimiento de contratos durante 2025 y proyectó un déficit de $529,8 millones por costos de bodegaje al cierre de 2026.
Un total de 1.539 calefactores adquiridos con recursos públicos permanece sin instalar en las regiones de Ñuble y Aysén, pese a que estaban destinados a mejorar los sistemas de calefacción de hogares y reducir las emisiones contaminantes.
Los antecedentes fueron identificados en un levantamiento realizado por la Subsecretaría del Medio Ambiente sobre la gestión presupuestaria y administrativa del Programa de Calefacción Sustentable. Del total, 1.111 equipos corresponden a Ñuble y 428 a Aysén, financiados mediante recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR) de ambas regiones.
Los calefactores continúan almacenados en dependencias de proveedores, luego de que los contratos relacionados con su instalación y bodegaje finalizaran en octubre y noviembre de 2025. Al término de esos acuerdos, una cantidad significativa de los equipos adquiridos todavía no había sido entregada ni instalada en las viviendas destinatarias.
La situación también generó un impacto financiero para el Estado. La Subsecretaría constató que no existe presupuesto asignado para regularizar los contratos vencidos y mantener los equipos almacenados, por lo que proyectó un déficit aproximado de $529.787.000 al cierre de 2026, asociado principalmente a los costos de bodegaje.
Frente a este escenario, el Ministerio del Medio Ambiente deberá modificar sus prioridades presupuestarias y concentrar los recursos disponibles en la instalación de los calefactores ya adquiridos, antes de continuar con nuevas compras.
El Programa de Calefacción Sustentable busca reemplazar sistemas de calefacción por alternativas menos contaminantes. Sin embargo, mientras los equipos permanezcan almacenados, se postergan los beneficios previstos para las familias destinatarias y se mantienen obligaciones administrativas y financieras asociadas a su resguardo.



