Proyecciones meteorológicas anticipan un aumento significativo de las temperaturas durante noviembre y diciembre, además de una posible disminución de precipitaciones en la zona cordillerana.
Expertos chilenos e internacionales proyectan que el fenómeno de El Niño alcanzará una fase de alta intensidad durante noviembre y diciembre, generando temperaturas excepcionalmente elevadas en el Norte Grande de Chile.
De acuerdo con los modelos analizados por organismos meteorológicos, el aumento térmico comenzaría a intensificarse a partir de noviembre, con mañanas y noches más cálidas en las principales ciudades costeras de la macrozona. La sensación térmica podría verse reforzada por los altos niveles de humedad provenientes del océano.
En la zona de la Depresión Intermedia, las temperaturas superarían los promedios habituales en algunos días, debido a la ausencia de masas de agua que contribuyan a moderar el calor. En el altiplano, en tanto, se anticipan condiciones de sequía extrema, escasa nubosidad y olas de calor en sectores cordilleranos y valles altos.
Las proyecciones también advierten una falta de precipitaciones durante los dos primeros meses de 2027 en la zona cordillerana del Norte Grande. Este escenario podría retrasar el denominado invierno altiplánico y reducir el caudal de cursos de agua utilizados por agricultores y ganaderos.
El aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico Subtropical también tendría efectos sobre la actividad pesquera. Especies asociadas a la corriente fría de Humboldt, como la anchoveta, podrían desplazarse hacia aguas más profundas o hacia zonas ubicadas al sur, mientras que podrían registrarse apariciones de especies propias de aguas tropicales, entre ellas el bonito, la palometa, el tiburón y el dorado.
Organismos estatales vinculados al sector pesquero mantienen comités de contingencia activos en la macrozona norte para monitorear los posibles impactos económicos y sociales del fenómeno durante el cierre del año.



