El Gobierno Regional de Tarapacá aprobó una inversión superior a los $600 millones para dar inicio a una nueva etapa en la recuperación de la Iglesia San Antonio de Padua, emblemático inmueble patrimonial de la ciudad de Iquique que fue destruido por un incendio en octubre de 2024.
La decisión, respaldada por el Consejo Regional (CORE), contempla la actualización del diseño del proyecto de restauración del templo y del Convento Franciscano, iniciativa que será financiada a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), con una asignación total de $609 millones.
El recinto, declarado Monumento Histórico en 1994, sufrió daños prácticamente totales tras el siniestro, generando un fuerte impacto tanto en la comunidad local como en el patrimonio cultural de la región. Debido a esta situación, el proyecto original —que se encontraba en su fase final de diseño— debió ser reformulado para adaptarse a las nuevas condiciones estructurales, incorporando criterios técnicos, patrimoniales y normativos que permitan una reconstrucción fiel a su estado original.
Desde el Consejo Regional destacaron que esta iniciativa representa un paso concreto en la recuperación del patrimonio regional, permitiendo avanzar en la restitución de un espacio significativo para la comunidad.
Por su parte, el presidente de la Comisión de Patrimonio y Pueblos Originarios del CORE, Pablo Espinoza, subrayó la complejidad del proceso, indicando que la restauración requerirá altos estándares técnicos y especialistas en patrimonio, lo que incide directamente en los costos y plazos de ejecución.
El proyecto considera el desarrollo de un diseño integral que incluirá arquitectura, ingeniería y especialidades, junto con la elaboración de especificaciones técnicas y un presupuesto actualizado. Esta etapa permitirá avanzar posteriormente hacia la ejecución de las obras.
La iniciativa será ejecutada por la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y cuenta con recomendación favorable del Ministerio de Desarrollo Social y Familia, lo que respalda su viabilidad social y económica.
Se estima que la actualización del diseño tendrá un plazo de ejecución de 540 días, tras lo cual se espera avanzar en la reconstrucción de este importante espacio, que no solo cumple un rol religioso, sino también cultural y social para la región de Tarapacá.



